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El libro negro del emprendedor

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En esta publicación os traeré uno de los libros que he tenido el placer de leer sobre la temática de emprendimiento. Mi objetivo es hacer un resumen del libro sobre todos los capítulos para que aquellos que o bien no tengan el tiempo necesario o bien solo quieran captar las ideas principales, puedan obtener la información necesaria de este sin ningún problema.

El libro se divide en cuatro partes: la primera titulada “¿Emprendedor o probador de fortuna?”; la segunda titulada “Socios: créditos a largo plazo y al 22 por ciento“; la tercera titulada “Sobre esa gran idea que dijo que usted tenía“; la cuarta titulada “No tener NIF en la cama de matrimonio“; y por último, la quinta parte titulada “Emprender es fácil, lo difícil es crecer“.

Dicho esto, vamos a desglosar los asaltos que tienen cada una de estas partes con el fin de profundizar lo máximo posible en las ideas que nos transmite cada una de estas partes. Al final de cada asalto pondré un FCF (Factor Clave de Fracaso).

Primera parte: ¿Emprendedor o probador de fortuna?

En esta primera parte comentaremos las características y aspectos relacionados con el emprendedor. Muchos de ellos suelen ser detonantes para inciarse en la aventura del mundo empresarial.

Hablaremos sobre los motivos que tiene el emprendedor para querer empezar, las motivaciones, el carácter y el espíritu luchador.

Los lamentables motivos del emprendedor

Los motivos para emprender que son huidas hacia delante

Lo siento, la idea no es un motivo y te lo explico a continuación con una lista de motivos lamentables que utilizan las personas para justificar su aventura empresarial:

  1. Estar en paro y tener que salir adelante.
  2. Odiar al jefe.
  3. Odiar la empresa
  4. No depender de ningún jefe (no soporta recibir órdenes).
  5. Compatibilizar la vida personal y profesional
  6. Tener libertad de horario.
  7. Gozar de potestad para decidir cuáles son los días de vacaciones.
  8. Ganar más dinero que trabajando por cuenta ajena.
  9. Querer recuperar el patrimonio que perdió la familia.
  10. Demostrar algo a los demás.
  11. Demostrarse algo a uno mismo.
  12. Demostrar algo a los padres.
  13. Hacerse rico, dar un pelotazo.
  14. Contribuir al desarrollo de la región.
  15. Dedicarse a un tema que gusta y al cual no es posible dedicarse si no es emprendiendo.

Seguramente, usted se ha reconocido en total o parcialmente en alguno de esos motivos. Los motivos de la lista anterior que van del uno al siete son en realidad huidas hacia delante de una situación personal o profesional que amarga y deprime a mucha gente. Es el caso de personas que anhelan un cambio de vida y no saben cómo empezar.

Por otra parte, los motivos que van del ocho al quince son los motivos lamentables porque son aquellos que guardan una relación directa con las probabilidades de éxito en esta decisión de emprender, la cual suele ser un factor clave de fracaso.

Resumen

La idea de negocio no es un motivo. No la tenga en cuenta para tomar su decisión. Además de la idea, cualquier otro motivo para emprender, entendido como detonante, es irrelevante. Lo importante es la motivación, es decir, si está suficientemente ilusionado con el hecho de empreder.

Primer FCF: emprender con un motivo, pero sin una motivación.

Emprendedores y bomberos

Cómo saber si uno tiene madera de emprendedor

Existen auténticos emprendedores y falsos emprendedores. No me refiero a falsos en el sentido moral, en el sentido que pretenden engañar a alguien, sino en el sentido de que se están engañando a sí mismos.

Emprender es una forma de enfrentarse al mundo, es una manera de entender la vida con la que no todo el mundo se siente a gusto. ¿Y cual es esa forma de vida? Es aquella en la que la persona disfruta con la incertidumbre y la inseguridad de qué pasará mañana. El verdadero emprendedor es aquel a quien lo incierto procura un especial placer.

Para explicarlo mejor, pongo el ejemplo que dijo una vez un bombero:

“Todo bombero no desea otra cosa en la vida más que ser bombero. Va más allá de la vocación. Ser bombero te proporciona una forma de vida que niguna otra profesión te ofrece, la posibilidad de arriesgarte en un escenario real. Esto no es teatro, no es un parque de atracciones donde los riesgos son ficticios. Los riesgos que corremos cada día son reales; un incendio un espace de gas, un edificio que se ha derrumbado… No puedes imaginarte lo que se siente, es adrenalina pura, es una forma de vida que se convierte en una droga a la que no se puede renunciar.”

El amor a la incertidumbre y el placer por la propia actividad emprendedora proporcionan tanto el motor como el combustible que mueve al emprendedor: la ilusión.

Resumen

Emprender no es una acción puntual, no es un lance de juego. Emprender es una forma de vida. El verdadero emprendedor necesita y abraza la incertidumbre. Si la incertidumbre le vence, piénseselo. El auténtico emprendedor disfruta emprendiendo, el acto de emprender es un medio y un objetivo al mismo tiempo.

La persona con carácter emprendedor es aquella que ama la incertidumbre y el propio acto de emprender.

Segundo FCF: no tener carácter emprendedor.

Salvoconducto para viajar por businesslandia

A falta de carácter emprendedor, la condición que lo iguala

Yo puedo no tener las aptitudes para ser pintor, pero sí una sensibilidad artística que me permite hacer buenos cuadros. Yo puedo no tener naturaleza deportista, pero aun así ganarme la vida con ello. Si exigiésemos a todo médico, deportista, ingeniero, abogado, etc., que tuviese las características fundamentales que se requieren para su profesión sobrarían la mitad de los médicos, deportistas, ingenieros, abogados, etc., que hay en el mundo.

En el caso de emprender hay una faceta personal que permite a cualquier persona sin madera de emprendedor ser capaz de sobrevivir y triunfar en casi cualquier aventura empresarial. Se trata de la capacidad de sobreponerse a las dificultades, de afrontar reveses. Llámele capacidad de sufrimiento, espíritu luchador, tenacidad…

Además, entre todos estos problemas comentados anteriormente, está el gran error: No hay emprendedor o profesional que no haya cometido un gran error en su vida. Otra cosa es que lo reconozca o quiera explicarlo en público.

Resumen

Los resultados que se obtienen nunca coinciden, para bien o para mal, con las expectativas. Eso siempre genera problemas. El camino del emprendedor está lleno de imprevistos y errores. Esto puede obligarle en ocasiones a redefinir radicalmente el negocio, con todo lo que ello conlleva.

Ser una persona que no se rinde permite superar todo esto y más. Ser luchador constituye un salvoconducto para las personas que no tienen madera de emprendedor. Puede que usted no tenga carácter emprendedor, pero puede suplir esta carencia con espíritu de sacrificio.

El espíritu luchador suele ser consecuencia de unas circunstancias y una educación determinadas. Pero si no se tiene, puede desarrollarse. Ponerse retos intelectuales o físicos es un buen entrenamiento para aumentar la capacidad de sufrimiento.

Tercer FCF: no ser un luchador.

Segunda parte: Socios: créditos a largo plazo y al 22 por ciento

En esta parte del libro introduciremos las ventajas e inconvenientes que tiene emprender con socios. Así pues, también se comentarán los tipos de socios con los que se suele llevar a cabo un plan empresarial de emprendimiento y los errores más comunes que se tienen al elegirlos.

Antes solo que bien acompañado

Cuando de veras hacen falta socios

Vamos con uno de los asuntos más controvertidos de este libro: los socios. ¡Ojo! No me refiero a los socios capitalistas que poseen acciones, que comparten la propiedad de una empresa, pero no trabajan en ella. Me estoy refiriendo a los socios que van a compartir capital y trabajo. Estamos hablando de emprendedores, no de inversores. Es decir, de personas que van a poner dinero para emprender juntos a la vez que van a poner todo o parte de su tiempo de jornada laboral en ese proyecto. El contenido de este asalto se refiere a socios entendidos como personas con las que no solo invertiremos, sino que también trabajaremos.

Vaya por delante de este dato. Los emprendedores nóveles tienden a iniciar su negocio con otros socios en un porcentaje mucho más elevado que cuando se trata de una segunda o tercera iniciativa empresarial.

Primero hable con emprendedores de mucha experiencia. Verá cómo en la intimidad, reconocen que es mucho mejor estar solo. No me refiero a que la compañía no sea buena, sino a que todo lo que, desde un punto de vista psicológico, un socio pueda aportarle, lo obtendrá hablando con otros emprendedores o con sus propios colaboradores, si se trata de problemas del día a día.

Dicho esto, es cierto que hay situaciones en las cuales un socio capitalista puede ser necesario. Porque existen proyectos en los que un banco no va a confiar y, en cambio, una sociedad capital riesgo o un business angel sí va a hacerlo. Proyectos de empresa que cuestan bastante más dinero del que uno dispone. En dicho caso, reconozco que un socio capitalista es la única de las opciones. Insisto: socio capitalista.

Socios sólo si los necesita y, además, capitalistas. Nunca socios para desempeñar trabajo. Socio capitalista, pero trabajando juntos es difícil, por no decir imposible.

La única situación que justifica contar con un socio es que exista alguna carencia que usted no pueda cubrir por sí mismo o subcontratando a alguien.

Resumen

La mayoría de las veces la gente se asocia por miedos; otras veces como medio de conseguir recursos que, a corto plazo, salen gratis, pero a largo plazo son los más caros de todos. Emprender implica cierta soledad, pero esa soledad le dará velocidad y libertad para imponer sus decisiones e intuición. Asóciese solo cuando requiera algo que no pueda conseguir de otro modo. Y, preferentemente, cuente solo con socios capitalistas; no se asocie para compartir trabajo.

Cuarto FCF: contar con socios cuando en realidad puede prescindir de ellos.

¿Con quién se metería en un submarino para dar la vuelta al mundo?

Cómo escoger y pactar con los socios

A pesar de la recomendación del asalto anterior, sé que la inmensa mayoría la ignorará y se asociará con alguien. Pero hay que tener mucha suerte porque, como en el matrimonio, no sabes en realidad con quién te has casado hasta al cabo de un tiempo.

Escoger socios es muy parecido a seleccionar a las personas con quienes dar la vuelta al mundo en un submarino. en un submarino el espacio es pequeño, y se acaban conociendo las intimidades de los compañeros, incluso las más escatológicas, se viven muchos momentos agobiantes, situaciones en las que parece que no hay salida, situaciones críticas donde hay que tomar decisiones desagradables…

Primer aviso importante: no se asocie con alguien que no conozca bien. Una relación estable con socios requiere responsabilidad, generosidad y confianza. Rodéese de personas sanas y honestas, que compartan sus mismos valores ante la vida.

Una vez comprobados los valores, es fundamental que su futuro socio no sea una persona demasiado parecida a usted en otra dimensión: el carácter. meta usted a dos personas con mentalidad de líder en un cohete en una expedición a la luna y verá qué sucede. Se ha comprobado que las empresas de dos socios que han prosperado estaban compuestas por personas de caracteres distintos, pero complementarios. Por ejemplo: uno analítico, cerebral, tranquilo y metódico; y otro visceral, audaz, nervioso y creativo.

Hay que escoger a alguien que nos aporte valor, porque más valor implica más conocimientos, más trabajo y mejores ideas. La persona con la que se asocie debe ser alguien cuya opinión le merezca respeto. Que sea una autoridad para usted, que tenga un peso específico.

Resumen

Por tato, los criterios más importantes para escoger socios son, por este orden: honradez y valores alineados con los suyos (esta primera condición es excluyente); en segunda instancia, complementariedad con su carácter y sus competencias; que sean personas que realmente aporten valor, Es fundamental hablar y explicar cuál es la ambición que se persigue con el proyecto y que esta ambición esté plenamente compartida sin ningún tipo de duda.

Quinto FCF: escoger socios sin definir criterios de elección relevantes.

Ni a dios lo que es de dios ni al César lo que es del César

Cómo pactar con los socios

Es mejor pactar cómo nos vamos a pelear cuando aún somos amigos. De acuerdo, me creo que necesita a sus socios. Ahora bien, ¿cree que son socios para toda la vida? No. Por tanto, si algún día van a separarse, hay que ponerse a pensar cómo proceder cuando eso ocurra. Y el mejor momento para hacerlo es ahora, que no tienen nada que perder.

Resumen

El primer pacto que hay que hacer es cómo proceder el día en que alguno de los socios decida desvincularse del negocio. El modo más justo de separarse revela el modo más justo de asociarse. No invente cosas raras a la hora de decidir qué porcentaje tendrá cada socio. Los activos y el dinero entregados a la empresa han de valorarse por su precio justo y se convierten en acciones. El trabajo se remunera con sueldo, a poder ser, de mercado. El resto de activos que se cedan a la empresa por parte de algún socio y que no se valoren como acciones deben alquilarse o dejarse a deber.

Sexto FCF: ir a partes iguales cuando no todo el mundo aporta lo mismo.

Ejercicio de futurología

Por qué se peleará con su socio

¿Por qué una relación profesional que comenzó solo hace cinco años atrás con una ilusión desbordante, con un compañerismo y generosidad que rayaba en lo cursi y con un desinterés digno de grupo de boy scouts termina como el rosario de la aurora?

El motivo es bien simple: las desavenencias entre socios.

Estas podría catalogarse en varios tipos:

  1. La más habitual es la de quién aporta más.
  2. La eficiencia o eficacia de los compañeros.
  3. El tercer motivo tiene que ver con algo tan sencillo, pero tan conflictivo, como es el estilo profesional.
  4. El peor motivo de todos: la desconfianza.
  5. Finalmente, el devenir. Podemos estar de acuerdo en todo hoy, pero no dentro de cinco años.

De todos modos, es imposible pactarlo todo. Es recomendable pactar lo principal y, a poder ser, por escrito.

Resumen

Las desavenencias entre socios siempre aparecerán. Suelen guardar relación con (la percepción de) cuánto negocio, clientes o esfuerzo aporta uno respecto al otro. La peor fuente de desavenencias son las desconfianzas en cuanto a la fidelidad. Otras causas menos sangrantes (pero que acaban siendo importantes) tienen que ver con el estilo y la apariencia que se quiere dar al negocio.

Finalmente, la desavenencia más común es la lógica modificación de objetivos y deseos vitales que se producen en una persona a medida que pasan los años y que, forzosamente, se trasladan al negocio.

Pactarlo todo es necesario, pero aún más importante es tener confianza y libertad para plantear cualquier, repito y subrayo, cualquier, tema a sus socios.

Séptimo FCF: falta de confianza y comunicación con los socios.

Tercera parte: Sobre esa gran idea que dijo usted que tenía

Durante esta tercera parte del libro, el autor nos habla sobre la concepción de la idea que tenemos para emprender en nuestro negocio; desde cómo la percibimos al principio hasta el desarrollo de la misma a lo largo de nuestra aventura profesional.

Sabemos que existen ideas buenísimas para emprender y otras que no lo son tanto. Por ello, en esta parte del libro leeremos realidades como puños sobre las fantásticas ideas que tenemos y que puede que no lo sean tanto.

Solo un infeliz confía en su idea feliz

“La idea es lo de menos, lo importante es la forma de la idea.”

No hay nada más patético que alguien que te dice: “he tenido una idea de negocio genial, no puedo explicártela porque como la roben… me muero”. Esa persona acaba siempre por explicártela, pero no sin antes (y esto es lo más patético de todo) hacerte jurar y perjurar que no vas a decírselo a nadie.

A éstos yo los llamo “emprendedores Gollum”, como en el Señor de los Anillos (¡Mi tesoro!). Son emprendedores muertos antes de empezar. Por suerte muchos de ellos no llegan nunca a poner en marcha su negocio, porque los que lo intenta, en su gran mayoría, fracasan.

Lo importante no es la idea, sino la forma de la idea. Esto es algo fundamental que ningún emprendedor debe olvidar. No todas las buenas ideas son buenos negocios. Insisto: lo que tiene valor es la forma que una idea toma. Si yo digo que quiero fabricar y vender juguetes que sean educativos y baratos, nadie dará un duro por esta idea. Pero en eso consiste Imaginarium: una idea sencilla que, explicada, no tiene valor aparente pero su valor está en cómo esa idea se ha llevado a cabo (la forma de la idea).

No se centre en qué le van a comprar (eso no es importante) sino en por qué le van a comprar (eso sí es clave). Lo importante no es el producto, sino la ventaja que sea capaz de construir y ofrecer.

¿Y qué es una ventaja? Lo resumiré. La gente le va a preferir a usted solo por dos motivos: porque hace algo mejor o porque lo hace igual que los demás pero más barato. Y no hay mas.

Hay que distinguir entre buenas ideas y buenos negocios. Pero voy a ir un aso más allá. Yo incluso diría que no hay buenos o malos negocios, sino que hay buenos o malos gestores de ideas.

Esto no contradice la afirmación de que la forma de la idea prevalece sobre la idea en sí, sino que la ratifica. He aquí una buena definición de negocio: un negocio es una mirada genuina sobre una idea cualquiera.

Emprender tiene que ver con la creatividad, con el arte, con encontrar un estilo propio. Hay muchos factores, pero lo importante es tener una voz propia, sino el mercado te hunde.

Así pues, el buen y auténtico emprendedor no teme que otros conozcan su idea, porque sabe que él y su modo de mirar son irreemplazables.

Muchas personas piensan que los emprendedores fracasan porque su idea no fue acertada. Se imputa la idea, de forma mayoritaria, el motivo de los fracasos. Estoy radicalmente en desacuerdo. Cuestión de matices. Yo no creo que un negocio fracasa porque la idea es mala, sino porque el emprendedor se obceca con esa idea mala, que es muy distinto.

Hay que ser fiel a la idea original, pero hay personas que confunden esa fidelidad con una claudicación. Emperrarse con la idea es fatal. Eso suele suceder cuando estamos ante un falso emprendedor, cuyo motivo es solo una idea y, en realidad no tiene motivación.

Resumen

Nunca ponga todas sus esperanzas en la idea. Lo importante no es la idea. Solo podrá averiguarla hablando y mostrando su idea al mayor número de personas posible.

No se centre en qué va a vender, sino en por qué los clientes le van a comprar.

A toda idea le corresponde no solo una forma que la hace ganadora, sino también un modelo de negocio que la hace viable. Es fundamental diseñar ambas cosas.

Normalmente, la idea es inmutable y la forma varía a lo largo del tiempo. Hay que tener flexibilidad y humildad para modificar la idea tanto al inicio de las actividades como durante las mismas, cuando los indicios lo recomiendan.

Octavo FCF: pensar que la idea depende del éxito.

Ningún novel ha ganado un nobel

La importancia de escoger un sector en el que se tiene conocimiento

Todo emprendedor debería plantearse por qué ha escogido el sector de actividad donde va a emprender.

A menudo, el sector de actividad no es una decisión meditada, sino la consecuencia de una idea aleatoria. Por ejemplo, estando de viaje por un país lejano, uno descubre un tipo de zapato que no existe en su país. Cree haber detectado una oportunidad alrededor de aquel zapato singular. Eso determina que emprenda en el sector del calzado. El matiz es importante. No me introduzco en el sector del calzado por lo que éste significa para mí o por su potencial atractivo, sino que lo hago arrastrado por el zapato con el cual me topé.

Son muchas las ocasiones en las que un emprendedor se obsesiona con una idea determinada que captura su atención. La idea de pasa por encima del atractivo del sector o del grado de conocimiento que el emprendedor tiene de este.

Resumen

La elección del sector de actividad en el cual emprenda ha de ser el resultado de una decisión consciente, nunca la consecuencia aleatoria de una idea de negocio.

Emprenda en sectores que le atraigan mucho o en productos que le encanten. Emprenda en sectores que conozca. Si no los conoce, dedique tiempo a conocerlos o rodéese de personas de ese sector.

Por lo general, para no fracasar hay que aportar algo nuevo al sector de actividad en el que uno se introduce, y eso solo puede hacerse sabiendo qué reglas se están rompiendo y no desde el desconocimiento o la ingenuidad.

Noveno FCF: adentrarse en sectores que no gustan o se desconoce.

Los buenos bancos

Sobre la importancia de escoger sectores en auge o rentables

Uno de los principales problemas a los que debe hacer frente el emprendedor es la falta de financiación. Todo negocio precisa un mínimo de capital para ponerse en marcha.

Las fuentes de financiación más habituales son los inversores privados. A menudo, tiempo atrás se trataba de familiares pero en la actualidad puede encontrar un amplio surtido de sociedades capital riesgo interesadas en nuevos negocios con potencial. La segunda fuente de financiación más habitual son los bancos. Esto es de lo que le hablarán en cualquier libro sobre cómo montar un negocio.

Pero además de estas dos fuentes de financiación, existe una tercera con capacidad de generar más liquidez, que es más rápida y más económica que cualquier entidad financiera. Esta fuente de financiación es poco considerada por los emprendedores, en general.

Se trata de su sector de actividad. En el asalto anterior hemos visto la importancia de escoger un sector por el cual uno se sienta atraído y que, además, conozca bien. Otro FCF en lo que respecta al sector de actividad en el que se va a emprender tiene que ver con la situación económica del mismo.

Por ello tienes que evaluar si un sector vale la pena en función de las siguientes características:

  1. Crecimiento del sector.
  2. Rentabilidad del sector.
  3. Grado de competencia.
  4. Requerimiento de inversión bajos.
  5. Momento económico.
  6. Lugar geográfico en auge.
  7. Gestión poco profesionalizada.

Resumen

Un sector de actividad atractivo es un generador de liquidez mayor que el de un socio capitalista o una entidad financiera.

El buen emprendedor se rodea de circunstancias favorables. El sector de actividad es la circunstancia más importante que rodea al emprendedor. Por tanto, ha de ser atractivo.

Incluso el mejor emprendedor, en un sector en crisis, lo hace mal. Es tan importante la elección de dónde y cuándo invertir, como la de cuándo desinvertir.

Busque sectores que crezcan, o en los que haya poca competencia, o que sean rentables, o que requieran poca inversión inicial. Emprenda en ciclos económicos expansivos o en países o áreas geográficas en auge.

Décimo FCF: escoger sectores de actividad poco atractivos.

Cuarta parte: No tener NIF en la cama de matrimonio

En esta cuarta parte hablaré el lado más personal en la vida de los emprendedores y algunos de los problemas más comunes que pueden afrontar al crear su proyecto empresarial.

Incidiremos en la importancia de las influencias cercanas que tenemos y la capacidad de decisión para los momentos decisivos.

Nunca ponga los huevos en una sola cesta

La importancia de diversificar al máximo los ingresos familiares durante los primeros años.

Toda empresa puede precisar cierto tiempo antes de producir beneficios. Matizaremos esto en la última parte, pero es importante abordar algo que nunca se tiene en cuenta en las escuelas de negocios. Se trata de la conexión que hay entre las necesidades materiales del emprendedor y la capacidad de su negocio para satisfacerlas.

En el caso extremo, el del emprendedor que comienza, la situación puede ser mucho más sangrante, pues necesita una cantidad de dinero cada mes, no ya para colmar sus aspiraciones, sino para subsistir, para virir: hipoteca: gastos corrientes, colegios, seguros, etc.

Hay casos donde un negocio ha fracasado por las necesidades perentorias de la persona que lo sostiene. Casos en los que,con un poco más de tiempo, la empresa o negocio quizá hubiese fraguado. Pero como el emprendedor ha agotado sus ahorros y necesita seguir viviendo, se ve obligado a buscar trabajo por cuenta ajena y a abandonar antes de tiempo un proyecto que, con unos meses más, hubiese llegado a buen puerto.

Por eso es fundamental antes de emprender poner los huevos en más de una cesta, como dice el refrán.

Hay dos modos de diversificar los ingresos: uno a través del ahorro propio; y dos, mediante el salario del cónyuge.

Uno de los factores absolutamente claves se trata del apoyo familiar. Del mismo modo que hay una conexión entre las necesidades personales y lo que la empresa puede brindar al emprendedor, hay también una estrecha relación entre la familia y el proyecto. La familia ha de estar absolutamente alineada con el emprendedor. Debe estar dispuesta a hacer renuncias, a saber que un miembro de la familia está emprendiendo por el bien de todos y que, durante cierto tiempo -y a veces en un futuro si las cosas van mal dadas-, serán parte implicada en esa aventura.

Además, ese apoyo no es solamente un apoyo objetivo en el sentido de alinearse en las carencias, sino que también es un apoyo psicológico. Todo emprendedor necesita esa mano en la espalda que le ayuda a mantenerse cuando las cosas se tambalean o cuando, por mucha madera que tenga, es preso del vértigo.

Recuerda que el buen emprendedor tiene tantas ilusiones como inseguridades.

Resumen

Las necesidades personales del emprendedor pueden arruinar un negocio. Diversifique sus ingresos para aguantar el máximo tiempo posible sin depender de su negocio.

Si es necesario, viva de alquiler, y ahorre cuanto pueda antes de dejar su trabajo actual, si es el caso.

Incorpore su sueldo en el plan de negocio y elabore este imaginando el peor de los escenarios posibles. Cuente con inversores si al incluir su sueldo en el plan de negocio ve que precisa de más capital.

No viva como un rico a las primeras de cambio. Dé margen de maniobra a su empresa.

No emprenda sin el apoyo incondicional de sus familiares, que deben ser conscientes de las posibles carencias a las que ellos también se enfrentar si las cosas tardan en ir bien.

Undécimo FCF: hacer depender el negocio de las necesidades familiares y las ambiciones materiales.

Un equilibrista jamás será emprendedor

La vida de emprendedor no es una vida que permita equilibrar vida personal y profesional

Son muchas las personas absolutamente quemadas de la dinámica laboral en la que están sumidos, hartas de un horario insufrible y, sobre todo, de la sensación de dependencia que no les permite sentirse dueños de sus vidas. Es lógico. Hay empresas donde la cultura corporativa es opresiva y asfixiante. Empresas donde el que sale más tarde parece un héroe, o donde está muy mal visto salir después del jefe, que es un adicto al trabajo.

El ser humano tiene una tendencia natural a la libertad, a sentirse libre y no atado a un horario o calendario laboral inamovible. Así que no es de extrañar que uno de los motivos lamentables para emprender que se dan con mayor frecuencia sea la búsqueda de un equilibrio entre la vida personal y profesional.

“Emprender es una actividad full time, full mind y full soul de veinticuatro horas al día, los siete días de la semana durante cincuenta y dos semanas al año. El emprendedor tendrá que estar dispuesto a perder el equilibrio entre vida personal y profesional, al menos durante un tiempo.”

Resumen

Muchas personas emprenden para poder conciliar su vida personal y profesional, pero emprender es todo lo contrario. Supone inundar tu vida personal de los problemas de tu vida profesional.

Emprender proporciona muchas satisfacciones, pero estas son distintas a las de la obtención de tiempo personal.

Duodécimo FCF: emprender sin asumir el impacto que tendrá sobre nuestro equilibrio vital.

Quinta parte: Emprender es fácil, lo difícil es crecer.

En esta última parte del libro negro del emprendedor, hablaremos sobre lo realmente complicado en el proyecto de cualquier emprendedor: luchar contra uno mismo día a día.

Lo difícil no es lanzarte y emprender, lo difícil es crecer a diario en este camino. Contemplar este viaje como un maratón en lugar de verlo como una carrera de 100 metros libres.

Las ventas nos esclavizan y los beneficios nos realizan

Un negocio que no da beneficios desde el principio no suele darlos más tarde.

Las estadísticas de mortandad de nuevas empresas indican que montar un negocio es relativamente sencillo. Un año, más o menos, lo aguanta casi todo el mundo. Los problemas suelen surgir a partir del segundo. Los aspectos que hemos abordado anteriormente: las divergencias con socios, la necesidad de modular la idea inicial o la erosión de la economía familiar pueden ocurrir tanto al inicio como más adelante. Pero los problemas que se van a tratar en esta última parte se dan única y exclusivamente a partir del segundo año de funcionamiento.

Me gustaría matizar una cosa: los planes que se planean no funcionan nunca. El motivo de esta polémica afirmación es que la realidad nunca es la que planeamos.

Por otra parte, lo importante no es facturar mucho, sino ganar dinero y, de nuevo, lo antes posible. Hay que centrarse en aquellos clientes que te permitan obtener el máximo beneficio posible y alejarse de aquellos que solo dan problemas.

Resumen

Hacer planes sirve principalmente para detectar momentos en los que habrá que modificar el modelo de negocio con el cual se arranca. El modelo de negocio es el marco empresarial que acoge la idea. A cada idea le corresponden modelos inviables y modelos que la hacen sostenible.

El modelo de negocio más adecuado a la forma de su idea es el que da beneficios más rápidamente y es sostenible a medio y largo plazo.

La sostenible es más importante que el crecimiento.

Decimotercero FCF: crear modelos de negocio que no dan beneficios rápidamente y de modo sostenible.

Dios dijo hermanos, pero son primos

La diferencia entre empresario y emprendedor.

Finalizo este ensayo con algo fundamental en los negocios y también en muchos otros ámbitos de la vida, como, por ejemplo, el juego. La virtud de retirarse a tiempo.

No me refiero a retirarse en el sentido de jubilarse, sino en el sentido de que hay momentos, por ejemplo cuando la empresa va bien, en los que el emprendedor ha de plantearse si tiene que se él quien continúe al frente del negocio.

¿Y por qué? Pues porque hay que distinguir entre emprendedor y empresario. No es lo mismo. El emprendedor es una persona que disfruta emprendiendo, es decir, creando cosas. El empresario es alguien a quien le apasiona generar crecimiento y, sobre todo, gestionar.

No hay un momento determinado. No es en el cuarto año, ni a partir de que se tripliquen las ventas o cuando se internacionalice la empresa. Cada emprendedor es suficientemente inteligente como para darse cuenta de cuál es el momento.

Resumen

Hay que distinguir entre emprendedores y empresarios. Al primero le gusta crear. El segundo sabe gestionar y hacer crecer el negocio y disfruta con ello. Si este es su caso, si usted es emprendedor pero no es empresario, prepare el terreno cuando detecte que se aproxima el momento de dejar de estar al frente de su empresa.

No permita que las ataduras emocionales que le unen a su negocio le impidan dar ese paso, si es que la evidencia demuestra que es lo mejor que puede hacer.

Decimocuarto FCF: ser emprendedor y no empresario, y no retirarse a tiempo.

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